domingo, 3 de abril de 2016

RESEÑA “Cambio de estilo o cambio de paradigma. Reflexiones sobre la crisis del planeamiento urbano”. Jose Maria Ezquiaga. 1998


EL AUTOR. José Mª Ezquiaga es Doctor Arquitecto de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (1979) y Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid (1981).

Ha sido profesor Titular de Urbanismo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid desde 1995. Ha sido Profesor invitado en las Universidades de Turín, Roma (La Sapienza), Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia, Tecnológica de Delft, Dortmund, Oxford Brooks, Oporto, Lisboa, México,  Brasilia, Nacional de Colombia (Bogotá y Medellín), Los Andes y Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Buenos Aires, Montevideo, Panamá.}

Ha desempeñado diversas responsabilidades urbanísticas en la esfera local y regional de Madrid: Director de Planeamiento de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Madrid (1985-88), Director General de Urbanismo de la Comunidad de Madrid (1988-91) y Director General de Planificación Urbanística y Concertación de la Comunidad de Madrid (1991-95).

Fue asesor en Colombia para la expedición de la ley de Desarrollo Territorial (Ley 388 de 1997), asesor internacional de la investigación “tendencias recientes de ocupación territorial de Bogotá y su Región” (1998-1999) y asesor de los Planes de Ordenamiento Territorial de Bogotá y Medellín (2005).

IDEAS PRINCIPALES
Crisis del plan y nuevo paradigma urbanístico. En primer lugar, el autor plantea la necesidad de reconocer la gran crisis del Plan Urbano, que pone en crisis el concepto de Interés Publico y reconocer que existe una crisis de la ciudad, tan profunda como la del surgimiento de las comunas industriales, al emerger un nuevo territorio y un cambio de escala; proponiendo “Refundar la legitimidad teórica y social del planeamiento” a partir de cuatro premisas fundamentales:
1.      Armonizar las técnicas urbanísticas con la “Complejidad” y la “Indeterminación” propias de la realidad.
2.      Responder a los retos de sostenibilidad.
3.      Responder a la multiplicidad de interés que entran en juego sobre el territorio.
4.      Incorporar nuevos enfoques metodológicos y las voces de los excluidos.

Crisis de los fundamentos teóricos. En relación a la premisa inicial, el autor plantea la necesidad y la urgencia de superar la concepción estática y el “esquematismo” que presupone la descomposición entre usos y actividades urbanas y reconocer que “la realidad urbana y territorial, como sistema dinámico complejo, es difícilmente reductible a un modelo mecánico simple”, asumiendo el manejo y la aplicación de conceptos como: No equilibrio, Irreversibilidad, Probabilidad y Sistemas Dinámicos, presentes en las teorías de Prigogine.

Plan y proyecto. Respecto a la manera en que se concretaron las críticas en relación con la planificación general de la ciudad, Ezquiaga menciona dos ámbitos:
1.      El discurso económico liberal, para el cual “es innecesaria la regulación”
2.      El ámbito disciplinar de la arquitectura, que consideraba que “la transformación de la
Respecto al tema de los proyectos urbanos la conclusión es que “no pueden producirse cambios significativos en la ciudad, manejando como variable única las transformaciones arquitectónicas puntuales”.

Plan y mercado. Frente a la disyuntiva entre “Regularización” y “Liberalización”, el autor afirma que no es suficiente para hacer frente al reto de la complejidad, el pluralismo, la sostenibilidad, la concertación y el interés público y que, definitivamente, el mercado inmobiliario está lejos del “Optimo Paretiano” (generación de provecho y comodidad, sin perjudicar a otro).

Límites y sostenibilidad. En España, según Ezquiaga, continúa dominando el icono canónico de la ciudad orgánica, según el cual la representación de la ciudad se construye sobre la idea de límite: Grosstadt (Gran ciudad que crece por continuidades. Baumeister) y Eberstadt: Ruralización del crecimiento. Howard / Soria).
Se hace necesario, según el autor, entender que la realidad urbana hoy es: ambigua, heterogénea, múltiple y paradójica. Hoy tenemos “Modelos dinámicos de localización”, que se dan en el espacio pero que trascienden cualquier lugar dado. El modelo segregado y jerarquizado, ha dado paso a una estructura “poli céntrica” y “reticulada”. La “nueva periferia” difumina los limites conceptuales entre ciudad y campo. Cabe entonces preguntarse si el interés en la ciudad compacta… ¿es simplemente una aproximación morfológica o es un espejismo que pretende la recuperación de la ciudad tradicional?




Reivindicación de la complejidad. El autor nos invita a reivindicar la complejidad: “…las nuevas realidades territoriales exigen un enfoque nuevo: Estratégico, estructural y pluralista”.

Interés general y pluralismo. Para responder a los retos del Interés general y la pluralidad, el autor nos invita a reconsiderar una serie de ideas y conceptos:
·      Reconsiderar las ideas de Jane Jacobs, expresadas magistralmente en su libro: Vida y muerte de las grandes ciudades.
·         Reconsiderar el Planeamiento Incrementalista (consecución de metas realistas a corto plazo) Linblom (1957).
·         Aplicar el Advocacy Planning (permitiendo la expresión de colectivos tradicionalmente excluidos de las decisiones urbanísticas). Davidoff (1965).
·         Implementar en la planificación la perspectiva de género.
·         Entender el rol del planificador como un “mediador” y un “comunicador”
·         Promover el debate público (aprendizaje social, negociación y concertación)
·       Aplicar Principios éticos. (responsabilidad profesional de naturaleza ética en un contexto de pluralidad cultural y de intereses contrapuestos.

COMENTARIOS
Un discurso posmoderno. De manera general, se puede concluir que el cambio de paradigma propuesto por Ezquiaga, fundamentado en conceptos como complejidad, indeterminación, multiplicidad, pluralidad, no equilibrio, sistemas dinámicos, están claramente emparentados con una nueva condición del mundo, “la condición posmoderna”, sobre la cual el filósofo francés Jean Francoise Lyotard propondría una primera reflexión y que ha tenido en las últimas décadas sobresalientes continuadores como  Scarpetta, Vattimo, Baudrillard y Lipovetsky.

El siguiente fragmento, extractado de un texto de Adolfo Vásquez Rocca, da cuenta de las coincidencias entre las tesis de Ezquiaga y los postulados de los pensadores posmodernos.

“…pluralidad, multiplicidad y contradicción, duplicidad de sentidos y tensión en lugar de franqueza directa, “así y también asa” en lugar del univoco “o lo uno o lo otro”, elementos con doble funcionalidad, cruces en lugar de unicidad clara”. Así, con la posmodernidad se dice adiós a la idea de un progreso unilineal, surgiendo una nueva consideración de la simultaneidad, se hace evidente también la imposibilidad de sintetizar formas de vida diferentes, correspondientes a diversos patrones de racionalidad. La posmodernidad, como proceso de descubrimiento, supone un giro de la conciencia, la cual debe adoptar otro modo de ver, de sentir, de constituirse, ya no de ser, sino de sentir, de hacer. Descubrir la dimensión de la pluralidad supone descubrir también la propia inmersión en lo múltiple.[i]

La relación con Bogotá. Llama la atención, en primer lugar, que habiendo sido el profesor Ezquiaga asesor del POT de Bogotá, en el plan no se haya podido implementar ninguna de las novedosas ideas y nuevos conceptos que el autor nos propone, para superar la planificación tradicional y que el POT de Bogotá sea, paradójicamente, un claro ejemplo del tipo de planificación anacrónica, que aun pretende la transformación de la ciudad a partir de la reglamentación de usos, zonas y áreas de actividad. O el asesor no cumplió adecuadamente su tarea, o los encargados de “copiar” sus orientaciones no fueron capaces de entender su discurso, pero la realidad es que nos encontramos ante un POT desactualizado y anquilosado en los postulados de  la planeación normativa.

En segundo lugar, llaman la atención algunos de los conceptos consignados en el documento, en relación con los actuales debates “parroquiales” en Bogotá, respecto a si la mejor idea de ciudad la tenía el gobernante saliente o la tiene el gobernante entrante, como si se aceptara de antemano que el desarrollo de la ciudad pudiera efectivamente estar en manos de las distintas visiones de los mandatarios de turno y no tuviera que ser, necesariamente, el resultado de un un consenso colectivo. Ezquiaga plantea la necesidad de un enfoque estratégico “…capaz de anticipar escenarios y prever acciones para responder a elementos perturbadores”, lo cual nos remite por supuesto a reconsiderar la pertinencia de la planificación estratégica sobre la ciudad, que tuvo su “Boom” en Latinoamérica durante la década de los 90s, y cuyo proceso adelantado en Bogotá durante los años 1995 y 1997[ii] fue extrañamente “abortado” por la administración de turno, seguramente por una excesiva confianza en las posibilidades del POT, y por la incapacidad para diferenciar, en su momento, las diferencias y complementariedades entre un plan estratégico y un plan urbano.[iii]

En tercer lugar, nos interesa resaltar la pregunta de Ezquiaga por la pertinencia de la ciudad compacta, en razón a los debates que se han generado recientemente en Bogotá, respecto al modelo de crecimiento y a la dualidad entre Renovación Urbana y Expansión Urbana. Para dilucidar de mejor manera la visión del autor sobre estos temas, consignamos algunas de sus reflexiones expresadas en entrevistas y conferencias realizadas en Bogotá entre los años 2012 y 2015.

Ciudad compacta. “…Es mejor una ciudad compacta que dispersa. No hay que marginar el centro urbano, geográfico o histórico; hay que devolverle la vida…Hay que diversificar las actividades de una ciudad. Debe haber vivienda, ocio, comercio…”[iv]

Expansión urbana. “…en la última década, ha quedado constatado que incluso en las grandes metrópolis emergentes el urbanismo de crecimiento…el urbanismo enfocado exclusivamente a la ocupación de nuevo territorio, se encuentra ahora mismo agotado…”[v]

“…Se puede corregir reactivando el centro urbano para que sea un lugar atractivo para vivir…Para lo cual se necesitan políticas de estructuración urbana y también políticas de contención”[vi]

Regeneración urbana. “el POT…Sí, está muy desactualizado. Necesita una renovación con nuevos criterios desde la regeneración urbana. Igualmente se necesita una actualización de la ley, pero no para acabar con los POT y sustituirlos por los macroproyectos, sino para que los POT recojan los nuevos temas importantes: de medio ambiente y regeneración urbana…”[vii]

Vivienda en la periferia. “…Cuando se pone solo el énfasis en la vivienda social se tiende a resolver el problema remitiendo a las viviendas más baratas en los lugares más alejados, donde no existen estos servicios. Luego vienen los déficits de origen que se terminan pagando en horas desplazamiento, en horas de gasolina, en el costo de implementar nuevas infraestructuras y en más equipamientos...”[viii]

Vivienda social en el centro. “Es difícil porque en el centro normalmente está actuándose sobre propiedad privada. Esto lo convierte en un proceso más complejo que construir obras nuevas. Sin embargo, es la solución óptima…”[ix]

Mezcla de usos. “…Háganse barrios de vivienda social más pequeños, más mezclados con otros que no tengan vivienda social, con servicios, con comercio, con equipamientos básicos públicos y privados. La planificación que separa de manera radical es el peor enemigo de la sociedad contemporánea. Al separar radicalmente las funciones, perjudica la integración…”[x]





NOTAS
[i] “La Posmodernidad; A 30 Años de la Condición Postmoderna de Lyotard”. Vasquez Rocca Adolfo. Revista Observaciones filosóficas. No 9. 2009. El resaltado es nuestro. (http://www.observacionesfilosoficas.net/laposmodernidada30anos.htm)
[ii] El 6 de noviembre de 1997 se anunciaba en el periódico “El Tiempo” la entrega del Plan Estratégico para Bogotá: “Se acaba de efectuar la entrega formal del Plan Estratégico Bogotá 2000, en cuya elaboración se trabajó durante tres años continuos, con la participación de distintos expertos en la problemática urbana contemporánea. Se trata de un plan ambicioso que, de llevarse a cabo de acuerdo con las proyecciones, habrá logrado para el año 2010 la transformación completa de Bogotá, y entonces ya no será la caótica ciudad capital que hoy padecemos y amamos, sino una urbe competitiva o, en otras palabras, una ciudad vivible y grata para todos sus habitantes.”.
[iii] Sobre esto vale la pena resaltar la continuidad y complementariedad que han tenido ambos instrumentos en la ciudad de Rosario (Argentina), con su Plan Estratégico de Rosario 1998-2008, actualizado con el PER+10 y complementado con el Plan Urbano de Rosario 2007-2017.
[iv] “Una ciudad sin memoria, condenada al alzheimer urbanístico”. Entrevista a Carol Malaver para “El Tiempo”. 28 de junio de 2013
[v] Conferencia Universidad Nacional. 29-05-13 (https://www.youtube.com/watch?v=Xm0AQ_Kc8Ww)
[vi] “Diagnóstico de Bogotá, una ciudad en expansión”. Entrevista para el periódico “El espectador”. 6 de diciembre de 2015.
[vii] Ibid.
[viii] “Bogotá necesita metro y planificación en vivienda social”. Entrevista a Santiago Valenzuela, para “El Espectador”. 31 de octubre de 2012.
[ix] Ibid.
[x] Ibid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario