
EL AUTOR. José Mª Ezquiaga es Doctor Arquitecto de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (1979) y Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid (1981).
Ha sido profesor Titular de Urbanismo en la Escuela
Técnica Superior de Arquitectura de Madrid desde 1995. Ha sido Profesor
invitado en las Universidades de Turín, Roma (La Sapienza), Instituto
Universitario de Arquitectura de Venecia, Tecnológica de Delft, Dortmund,
Oxford Brooks, Oporto, Lisboa, México,
Brasilia, Nacional de Colombia (Bogotá y Medellín), Los Andes y
Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Buenos Aires, Montevideo, Panamá.}
Ha desempeñado diversas responsabilidades urbanísticas en
la esfera local y regional de Madrid: Director de Planeamiento de la Gerencia
Municipal de Urbanismo de Madrid (1985-88), Director General de Urbanismo de la
Comunidad de Madrid (1988-91) y Director General de Planificación Urbanística y
Concertación de la Comunidad de Madrid (1991-95).
Fue asesor en Colombia para la expedición de la ley de
Desarrollo Territorial (Ley 388 de 1997), asesor internacional de la
investigación “tendencias recientes de ocupación territorial de Bogotá y su
Región” (1998-1999) y asesor de los Planes de Ordenamiento Territorial de
Bogotá y Medellín (2005).
IDEAS PRINCIPALES
Crisis
del plan y nuevo paradigma urbanístico. En
primer lugar, el autor plantea la necesidad de reconocer la gran crisis del
Plan Urbano, que pone en crisis el concepto de Interés Publico y reconocer que
existe una crisis de la ciudad, tan profunda como la del surgimiento de las
comunas industriales, al emerger un nuevo territorio y un cambio de escala;
proponiendo “Refundar la legitimidad
teórica y social del planeamiento” a partir de cuatro premisas
fundamentales:
1.
Armonizar las técnicas
urbanísticas con la “Complejidad” y la “Indeterminación” propias de la
realidad.
2.
Responder a los retos de
sostenibilidad.
3.
Responder a la
multiplicidad de interés que entran en juego sobre el territorio.
4.
Incorporar nuevos
enfoques metodológicos y las voces de los excluidos.
Crisis
de los fundamentos teóricos. En relación a la premisa
inicial, el autor plantea la necesidad y la urgencia de superar la concepción
estática y el “esquematismo” que presupone la descomposición entre usos y
actividades urbanas y reconocer que “la
realidad urbana y territorial, como sistema dinámico complejo, es difícilmente
reductible a un modelo mecánico simple”, asumiendo el manejo y la
aplicación de conceptos como: No equilibrio, Irreversibilidad, Probabilidad y
Sistemas Dinámicos, presentes en las teorías de Prigogine.
Plan
y proyecto. Respecto a la manera en que se
concretaron las críticas en relación con la planificación general de la ciudad,
Ezquiaga menciona dos ámbitos:
1.
El discurso económico
liberal, para el cual “es innecesaria la regulación”
2.
El ámbito disciplinar de
la arquitectura, que consideraba que “la transformación de la
Respecto al tema
de los proyectos urbanos la conclusión es que “no pueden producirse cambios significativos en la ciudad, manejando
como variable única las transformaciones arquitectónicas puntuales”.
Plan
y mercado. Frente a la disyuntiva entre “Regularización”
y “Liberalización”, el autor afirma que no es suficiente para hacer frente al
reto de la complejidad, el pluralismo, la sostenibilidad, la concertación y el
interés público y que, definitivamente, el mercado inmobiliario está lejos del
“Optimo Paretiano” (generación de provecho y comodidad, sin perjudicar a otro).
Límites
y sostenibilidad. En España, según Ezquiaga, continúa
dominando el icono canónico de la ciudad orgánica, según el cual la representación
de la ciudad se construye sobre la idea de límite: Grosstadt (Gran ciudad que
crece por continuidades. Baumeister) y Eberstadt: Ruralización del crecimiento.
Howard / Soria).
Se hace necesario,
según el autor, entender que la realidad urbana hoy es: ambigua, heterogénea,
múltiple y paradójica. Hoy tenemos “Modelos dinámicos de localización”, que se
dan en el espacio pero que trascienden cualquier lugar dado. El modelo
segregado y jerarquizado, ha dado paso a una estructura “poli céntrica” y
“reticulada”. La “nueva periferia” difumina los limites conceptuales entre
ciudad y campo. Cabe entonces preguntarse si el interés en la ciudad compacta…
¿es simplemente una aproximación morfológica o es un espejismo que pretende la
recuperación de la ciudad tradicional?
Reivindicación
de la complejidad. El autor nos invita a reivindicar la
complejidad: “…las nuevas realidades territoriales exigen un enfoque nuevo: Estratégico,
estructural y pluralista”.
Interés
general y pluralismo. Para responder a los
retos del Interés general y la pluralidad, el autor nos invita a reconsiderar
una serie de ideas y conceptos:
· Reconsiderar las ideas de
Jane Jacobs, expresadas magistralmente en su libro: Vida y muerte de las
grandes ciudades.
·
Reconsiderar el Planeamiento
Incrementalista (consecución de metas realistas a corto plazo) Linblom (1957).
·
Aplicar el Advocacy
Planning (permitiendo la expresión de colectivos tradicionalmente excluidos de
las decisiones urbanísticas). Davidoff (1965).
·
Implementar en la
planificación la perspectiva de género.
·
Entender el rol del
planificador como un “mediador” y un “comunicador”
·
Promover el debate
público (aprendizaje social, negociación y concertación)
· Aplicar Principios éticos.
(responsabilidad profesional de naturaleza ética en un contexto de pluralidad
cultural y de intereses contrapuestos.
COMENTARIOS
Un discurso posmoderno. De manera general, se puede concluir que el cambio de
paradigma propuesto por Ezquiaga, fundamentado en conceptos como complejidad,
indeterminación, multiplicidad, pluralidad, no equilibrio, sistemas dinámicos,
están claramente emparentados con una nueva condición del mundo, “la condición
posmoderna”, sobre la cual el filósofo francés Jean Francoise Lyotard
propondría una primera reflexión y que ha tenido en las últimas décadas
sobresalientes continuadores como
Scarpetta, Vattimo, Baudrillard y Lipovetsky.
El siguiente fragmento, extractado de un texto de
Adolfo Vásquez Rocca, da cuenta de las coincidencias entre las tesis de
Ezquiaga y los postulados de los pensadores posmodernos.
“…pluralidad, multiplicidad y
contradicción, duplicidad de sentidos y tensión en lugar de franqueza directa,
“así y también asa” en lugar del univoco “o lo uno o lo otro”, elementos con
doble funcionalidad, cruces en lugar de unicidad clara”. Así, con la
posmodernidad se dice adiós a la idea de un progreso unilineal, surgiendo una
nueva consideración de la simultaneidad, se hace evidente también la imposibilidad
de sintetizar formas de vida diferentes, correspondientes a diversos patrones
de racionalidad. La posmodernidad, como
proceso de descubrimiento, supone un giro de la conciencia, la cual debe
adoptar otro modo de ver, de sentir, de constituirse, ya no de ser, sino de
sentir, de hacer. Descubrir la dimensión de la pluralidad supone descubrir
también la propia inmersión en lo múltiple.”[i]
La relación con Bogotá. Llama la atención, en primer lugar, que habiendo sido
el profesor Ezquiaga asesor del POT de Bogotá, en el plan no se haya podido
implementar ninguna de las novedosas ideas y nuevos conceptos que el autor nos
propone, para superar la planificación tradicional y que el POT de Bogotá sea,
paradójicamente, un claro ejemplo del tipo de planificación anacrónica, que aun
pretende la transformación de la ciudad a partir de la reglamentación de usos,
zonas y áreas de actividad. O el asesor no cumplió adecuadamente su tarea, o
los encargados de “copiar” sus orientaciones no fueron capaces de entender su
discurso, pero la realidad es que nos encontramos ante un POT desactualizado y
anquilosado en los postulados de la
planeación normativa.
En segundo lugar, llaman la atención algunos de los
conceptos consignados en el documento, en relación con los actuales debates
“parroquiales” en Bogotá, respecto a si la mejor idea de ciudad la tenía el
gobernante saliente o la tiene el gobernante entrante, como si se aceptara de
antemano que el desarrollo de la ciudad pudiera efectivamente estar en manos de
las distintas visiones de los mandatarios de turno y no tuviera que ser,
necesariamente, el resultado de un un consenso colectivo. Ezquiaga plantea la
necesidad de un enfoque estratégico “…capaz
de anticipar escenarios y prever acciones para responder a elementos
perturbadores”, lo cual nos remite por supuesto a reconsiderar la
pertinencia de la planificación estratégica sobre la ciudad, que tuvo su “Boom”
en Latinoamérica durante la década de los 90s, y cuyo proceso adelantado en
Bogotá durante los años 1995 y 1997[ii]
fue extrañamente “abortado” por la administración de turno, seguramente por una
excesiva confianza en las posibilidades del POT, y por la incapacidad para
diferenciar, en su momento, las diferencias y complementariedades entre un plan
estratégico y un plan urbano.[iii]
En tercer lugar, nos interesa resaltar la pregunta de
Ezquiaga por la pertinencia de la ciudad compacta, en razón a los debates que
se han generado recientemente en Bogotá, respecto al modelo de crecimiento y a
la dualidad entre Renovación Urbana y Expansión Urbana. Para dilucidar de mejor
manera la visión del autor sobre estos temas, consignamos algunas de sus
reflexiones expresadas en entrevistas y conferencias realizadas en Bogotá entre
los años 2012 y 2015.
Ciudad compacta. “…Es mejor una ciudad
compacta que dispersa. No hay que marginar el centro urbano, geográfico o
histórico; hay que devolverle la vida…Hay que diversificar las actividades de
una ciudad. Debe haber vivienda, ocio, comercio…”[iv]
Expansión urbana. “…en la última
década, ha quedado constatado que incluso en las grandes metrópolis emergentes
el urbanismo de crecimiento…el urbanismo enfocado exclusivamente a la ocupación
de nuevo territorio, se encuentra ahora mismo agotado…”[v]
“…Se puede corregir
reactivando el centro urbano para que sea un lugar atractivo para vivir…Para lo
cual se necesitan políticas de estructuración urbana y también políticas de
contención”[vi]
Regeneración urbana. “el POT…Sí, está muy
desactualizado. Necesita una renovación con nuevos criterios desde la
regeneración urbana. Igualmente se necesita una actualización de la ley, pero
no para acabar con los POT y sustituirlos por los macroproyectos, sino para que
los POT recojan los nuevos temas importantes: de medio ambiente y regeneración
urbana…”[vii]
Vivienda en la periferia.
“…Cuando se pone solo el énfasis en la vivienda social se tiende a resolver el
problema remitiendo a las viviendas más baratas en los lugares más alejados,
donde no existen estos servicios. Luego vienen los déficits de origen que se
terminan pagando en horas desplazamiento, en horas de gasolina, en el costo de
implementar nuevas infraestructuras y en más equipamientos...”[viii]
Vivienda social en el centro.
“Es difícil porque en el centro normalmente está actuándose sobre propiedad
privada. Esto lo convierte en un proceso más complejo que construir obras
nuevas. Sin embargo, es la solución óptima…”[ix]
Mezcla de usos. “…Háganse barrios de vivienda
social más pequeños, más mezclados con otros que no tengan vivienda social, con
servicios, con comercio, con equipamientos básicos públicos y privados. La
planificación que separa de manera radical es el peor enemigo de la sociedad
contemporánea. Al separar radicalmente las funciones, perjudica la
integración…”[x]
[i] “La Posmodernidad; A 30 Años de la Condición
Postmoderna de Lyotard”. Vasquez Rocca Adolfo. Revista Observaciones
filosóficas. No 9. 2009. El resaltado es nuestro. (http://www.observacionesfilosoficas.net/laposmodernidada30anos.htm)
[ii]
El 6 de noviembre de 1997 se anunciaba en el periódico “El Tiempo” la entrega
del Plan Estratégico para Bogotá: “Se
acaba de efectuar la entrega formal del Plan Estratégico Bogotá 2000, en cuya
elaboración se trabajó durante tres años continuos, con la participación de
distintos expertos en la problemática urbana contemporánea. Se trata de un plan
ambicioso que, de llevarse a cabo de acuerdo con las proyecciones, habrá
logrado para el año 2010 la transformación completa de Bogotá, y entonces ya no
será la caótica ciudad capital que hoy padecemos y amamos, sino una urbe
competitiva o, en otras palabras, una ciudad vivible y grata para todos sus
habitantes.”.
[iii]
Sobre esto vale la pena resaltar la continuidad y complementariedad que han
tenido ambos instrumentos en la ciudad de Rosario (Argentina), con su Plan
Estratégico de Rosario 1998-2008, actualizado con el PER+10 y complementado con
el Plan Urbano de Rosario 2007-2017.
[iv]
“Una ciudad sin memoria, condenada al alzheimer urbanístico”. Entrevista a
Carol Malaver para “El Tiempo”. 28 de junio de 2013
[vi]
“Diagnóstico de Bogotá, una ciudad en expansión”. Entrevista para el periódico
“El espectador”. 6 de diciembre de 2015.
[viii] “Bogotá necesita metro y planificación en
vivienda social”. Entrevista a Santiago Valenzuela, para “El Espectador”. 31 de
octubre de 2012.

